Martín Aguilar
El Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) ha sido pieza fundamental (durante sus 27 años de existencia) para derribar las barreras legales y culturales que históricamente han excluido a las mujeres de la toma de decisiones, así lo informó la presidenta de la institución, Patricia Avendaño Durán, al inaugurar la Masterclass: Políticas de igualdad de género en América Latina.
Avendaño destacó que la institución es garante del ejercicio pleno de sus derechos político-electorales y ha contribuido a avanzar en la inclusión "de grupos que históricamente han sido discriminados del ejercicio de sus derechos, logrando trascender barreras que, en muchos casos, son culturales y, en otros, legales. En nuestras manos está cambiar muchas prácticas nocivas respecto a la participación de las mujeres en cualquier ámbito, no solo en el político", expresó.
Señaló que la Violencia Política en Razón de Género es una barrera sistemática que ha aparecido con más fuerza ante el avance de la paridad, debido a que persiste la idea de que las mujeres invaden espacios masculinos y se cuestiona su capacidad para hacer política.
Durante la masterclass afirmó que no basta con la presencia de las mujeres en espacios o cargos públicos; sino que es indispensable garantizar que existan mecanismos para que ejerzan un poder efectivo, evitando que se les despoje de su autoridad una vez que llegan a los espacios de decisión.
"No podemos quedar satisfechas o satisfechos con que las mujeres lleguen a los espacios que están vacíos de poder o que se les quite cuando llegan, necesitamos esa paridad realmente fuerte y robusta, necesitamos acabar con la violencia, porque mientras a las mujeres nos violenten donde sea, y también en el ejercicio de la función pública, nuestra autonomía no es plena", dijo.
Además, señaló que, pese a los avances normativos de los últimos 35 años, la igualdad sigue siendo frágil debido a tres contradicciones o paradojas presentes en América Latina: la erosión democrática, la violencia y la representación sustantiva.
Comentó que en América Latina los avances en materia de paridad convergen y enfrentan un fenómeno de erosión de la democracia; sin embargo, independientemente del régimen adoptado por cada uno de los gobiernos en la región, los avances en la materia no resultan significativos si la presencia femenina se reduce a un recurso simbólico.
Señaló que América Latina tiene los niveles más altos de representación femenina: 36% en promedio, pero lamentó que el 80% de las legisladoras han sufrido violencia.
Finalmente, se reafirmó el compromiso real con la igualdad y que se aprueben tanto recursos como políticas que distribuyan el poder, que se establezcan sistemas universales de cuidado, así como transformar las instituciones para que dejen de relegar a las mujeres, además de buscar e insistir en mecanismos que permitan traducir esa paridad política en igualdad para todas y todos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario