Fwd: La Barriada/Martín Aguilar/Agua que no has de beber

En lugar de dispersar agua potable a los capitalinos, el gobierno capitalino dispersó la culpa entre los alcaldes, que mansamente acudieron ayer a una reunión de cabildo, convocada en el Antiguo Ayuntamiento para tratar el tema.

 

Si bien la falta de agua es un problema generalizado, en la Ciudad de México se prevé una crisis nunca antes vista, que fue alertada desde hace mucho tiempo, pero que nadie atendió; hoy que está encima se proponen acciones emergentes para paliar el tema.

 

Desde hace varios meses, los alcaldes capitalinos –sobre todo los opositores–, habían rogado a la jefa de Gobierno que convocara al cabildo de la CDMX para tratar temas importantes que atañen a todas las demarcaciones.

 

La respuesta de Claudia Sheinbaum había sido siempre negativa, pues su administración no quería tratar con los gobernantes de oposición… hasta que se presentó el fantasma de la sequía que golpeará en los próximos meses a la capital.

 

Si bien es cierto que es un problema que atañe a todos, el Sistema de Aguas de la Ciudad de México, que depende del gobierno central, es el que decide las políticas de inversión en infraestructura y los acuerdos con la Federación para el reparto del líquido.

 

Los alcaldes no tienen vela en el entierro en el manejo del agua, por lo que no pueden dar respuesta a las demandas de sus gobernados, a excepción de un limitado reparto a través de pipas, pero hasta ahí.

 

Su actuación es limitada, ni siquiera pueden manipular alguna válvula, pero a los ciudadanos no les importa; lo que quieren es agua y la exigen a la autoridad más cercana.

 

Ante el tétrico panorama, la jefa de Gobierno decidió convocar al cabildo de la Ciudad para poner en marcha acciones conjuntas con los alcaldes, mismas que no dejan de ser un paliativo ante la gravedad del asunto.

 

Pero no lo hizo por demócrata, sino en defensa propia; para repartir culpas con la oposición cuando venga el descontento.

 

La medida de Sheinbaum fue inteligente, pues si no incluía a todos los alcaldes, el golpe por la crisis que se avecina se lo llevaría ella sola, y seguramente hubiera sido su tumba política en la lucha por la candidatura presidencial de Morena.

 

Los que se dejaron chamaquear fueron los alcaldes de oposición, que mansamente acudieron al llamado y con eso validaron un plan que no deja de ser una simple aspirina ante la magnitud del problemón que viene.

 

Cierto que estaban entre la espada y la pared, pues si no asistían habrían sido acusados de no tener interés en sus gobernados, pero siquiera hubieran vendido caro su amor.

 

El gobierno no invierte en infraestructura hidráulica y era buena oportunidad de exigir recursos –incluso federales– para ejercer acciones definitivas como la instalación de pozos de absorción, plantas potabilizadoras y modernización de las redes de suministro, por ejemplo.

 

Pero cayeron en la trampa y ahora serán también culpables del desabasto. 


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