"Brecha Sísmica de Guerrero" pone en alerta a Protección Civil y a instancias de seguridad ante riesgo de megaterremoto

Cdmx, enero 21 de 2026.

Pedro Moreno 

La costa del Estado de Guerrero siempre ha sido considerada problemática por las autoridades sismologicasli debido a su alta actividad sísmica, por lo que se mantiene en vigilancia por su actividad tectónica.

Desde inicios del siglo XXI el Servicio Sismológico Nacional de la UNAM ha identificado varios eventos de "sismo lento" en la llamada "Brecha Sísmica de Guerrero", durante los años 2001–2002, 2006 y 2009–2010, con desplazamientos de varios centímetros registrados mediante redes GPS. Estos eventos han liberado energía equivalente a sismos de magnitud aproximada entre 7.5 y 7.6, aunque de forma gradual.

El sismo de magnitud 6.5 registrado el pasado 02 de enero de 2026, en San Marcos, Guerrero, ha puesto en alerta a autoridades de Protección Civil y a otras instancias de seguridad, ya que si llega a presentar a actividad, hay un enorme riesgo de que provoque un megaterremoto.

Aunque este evento no corresponde a la liberación total de energía de la llamada "Brecha Sísmica de Guerrero", sí ocurre dentro de una de las regiones más vigiladas y estudiadas de México, debido a su potencial para generar sismos de gran magnitud con efectos severos, particularmente en el centro del territorio nacional.

Cabe mencionar que la "Brecha Sísmica de Guerrero" tiene una extensión de 230 kilómetros de largo por 80 kilómetros de ancho y se encuentre entre Papanoa y el puerto de Acapulco. Ha estado inactiva desde hace más de un siglo; sin embargo, está comprobado que tiene la habilidad de provocar terremotos de gran magnitud.

Históricamente, entre 1845 y 1911 dicha brecha provocó seis sismos de alta intensidad, por lo que es catalogada como una "bomba de tiempo" que podría explotar en cualquier momento y desatar un desastre natural de grandes proporciones tanto en Guerrero como en la Ciudad de México y en otros estados del centro.

El riesgo es lógico, en la espera de que las placas tectónicas se puedan mover en cualquier momento. Han pasado más de 110 años desde la última vez que la "Brecha de Guerrero" se activó, por lo que la próxima vez que lo haga podría liberar una gran cantidad de energía y formar un sismo de magnitud 8.4 o superior.

Así, la brecha de Guerrero se une a la falla de San Andrés y a otras zonas del Pacífico Norte en donde el riesgo de un megaterremoto es muy grande, obligando a las autoridades a mantener vigilada la zona y poder actuar con la mayor precaución posible ante un desastre natural de tal magnitud.


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