Martín Aguilar
Un hallazgo estremeció a la región. En un camino vecinal que conecta dos comunidades rurales, colectivos de madres buscadoras descubrieron una fosa clandestina que, según su recuento, contiene restos de 43 personas. La cifra la coloca como la más grande localizada entre 2025 y 2026.
Sin embargo, la fiscalía estatal sostiene una versión distinta. En su reporte oficial reconoce el hallazgo de 19 cuerpos y afirma que ya entregó 14 a sus familiares tras su identificación. Al mismo tiempo, señala que mantiene abiertas las labores periciales para determinar si existen más víctimas.
Fuentes estatales de alto nivel admitieron que el número total podría ascender a 43 restos humanos, lo que amplía la brecha entre la información institucional y lo documentado en el lugar por los colectivos ciudadanos.
La diferencia en las cifras desató cuestionamientos inmediatos. Mientras las familias exigen transparencia y claridad, las autoridades piden paciencia y aseguran que los dictámenes forenses siguen en proceso. Entretanto, el sitio permanece acordonado y bajo resguardo oficial.
Los trabajos comenzaron el 15 de enero, luego de que las buscadoras detectaran indicios de entierros ilegales. Desde entonces, equipos de criminólogos y especialistas forenses excavaron durante varias semanas en condiciones complejas.
Los peritos inspeccionaron tubos metálicos de 31 centímetros de diámetro donde, presuntamente, los cuerpos fueron compactados. Además, las excavaciones alcanzaron más de 100 metros de profundidad, lo que dificultó la recuperación de los restos.
Integrantes de los colectivos informaron que varios fragmentos óseos presentaban fracturas severas, lo que complicó su reconstrucción. A pesar de ello, sostienen que lograron contabilizar restos correspondientes a 43 personas.
En el sitio también aparecieron piedras marcadas con símbolos, presuntamente vinculados a un grupo criminal que opera en la zona. Estos indicios refuerzan la hipótesis de que la fosa formó parte de actividades delictivas organizadas.
Durante 30 días de labores continuas, los equipos confirmaron la magnitud del enterramiento. Las buscadoras lo describen como el hallazgo más numeroso en los últimos dos años en el estado.
El descubrimiento no solo exhibe la dimensión de la violencia, sino también la distancia entre los reportes oficiales y los conteos ciudadanos. Esa discrepancia incrementa la presión social y obliga a las autoridades a ofrecer resultados verificables.
Por ahora, las familias esperan la identificación forense y la entrega digna de los restos. Las autoridades prometen continuar con los análisis científicos. Sin embargo, la magnitud de esta fosa clandestina ya provocó indignación colectiva y abrió un nuevo capítulo en la búsqueda de personas desaparecidas..
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