La Barriada/Martín Aguilar/No hay plazo que no se cumpla

Tras las pasadas elecciones, donde Morena perdió la mitad de las alcaldías en la CDMX, desde el primero de octubre, el Instituto Electoral de la Ciudad de México tiene nueva presidenta, que ya ocupa el lugar dejado en septiembre pasado por el hoy ex consejero Mario Velázquez Miranda, que concluyó su encargo. 


El asunto reviste su importancia, pues la nueva presidenta estará ahí por los próximos siete años, y le tocará organizar al menos las siguientes dos elecciones en la capital, comenzando por la de 2024, que todo mundo espera con ansias.

 

La guerra por esa posición se mantuvo hasta el final entre dos bandos enfrentados al interior de la 4T, además de que otra aspirante era promovida desde el Instituto Nacional Electoral, y al mismo tiempo por una alcaldesa de la alianza opositora.

 

Al final, la ganadora fue Patricia Avendaño Durán, egresada de Ciencias Políticas y Administración Pública de la UNAM, quien se perfiló desde un inicio como la favorita del gobierno capitalino para llegar al puesto.

 

Con riesgo de que la pudieran calificar de "individualista y neoliberal", por haber estudiado en la máxima casa de estudios, Avendaño Durán era la carta fuerte de Claudia Sheinbaum, que obviamente está muy interesada en todo lo que tenga que ver con las elecciones de 2024.

 

Y no es que la chava sea mala, desde luego; es más, tiene un currículum bastante completo, pero muchos creen que la besó el diablo, pues quedará la duda si ganó por su capacidad —que la tiene— o por sus palancas, lo cual es delicado ante una ciudadanía cada vez más participativa.

 

La otra aspirante, a quien identifican como gente cercana a Lorenzo Córdova, presidente del INE, fue Cinthia Campos Garmedia, quien pasó apuros en la entrevista con los consejos de ese organismo, y dicen que desde entonces quedó descartada, aunque mantenía la esperanza.

 

Aunque estas dos primeras fueron las principales candidatas a sentarse en la silla, hubo quienes no descartaban una sorpresa de última hora con Arelí Cano, apoyada por Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos en la Secretaría de Gobernación.

 

Y en una de ésas también se tenían esperanzas en que Sandra Chapman diera la sorpresa con el respaldo del cada vez más hiperactivo presidente de la Cámara de Diputados, el moreno Sergio Gutiérrez, a quien más de uno ve ya como el próximo gobernador de Veracruz.

 

El plazo para el nombramiento se vencía mañana, pero a todo mundo le urgía saber a quién le entregaría el changarro el consejero Bernardo Valle Monroy, quien se quedó de manera provisional en la presidencia, en tanto el INE terminaba de deshojar la margarita.

 

La suerte favoreció a Avendaño Durán, que tendrá un gran paquete, luego del excelente trabajo hecho por Velázquez Miranda durante el tiempo que estuvo al frente del IECDMX. 


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