Llegan a remesas a municipios donde el narco impera

Rebeca Marín

El modus operandi se repite cada fin de semana. A las puertas de la sucursal de la sindicatura de Costa Rica, al sur de Culiacán, Sinaloa, arriban decenas de personas para hacer fila y cobrar envíos de remesas provenientes de Estados Unidos. Lo que más llama la atención es que muchos son jóvenes, algunos con radios de frecuencia.

 

Al interior del banco, ubicado sobre avenida Independencia, espera un hombre con una mariconera en la que va recolectando parte del dinero cobrado en cajas.

 

Nosotros no podíamos decirles nada a las personas, no llegan armados, pero sí entran con los radios que usan los halcones, sabemos que esos envíos no los mandan precisamente familiares que trabajan en el otro lado", comenta un exempleado de la sucursal.

 

En otras ocasiones son amas de casa a quienes les ponen el depósito con cantidades variables. "Una vez me tocó una señora que ni siquiera sabía quién le mando el dinero y una amiga que la acompañaba le dijo: 'pues dile que tu hijo que trabaja allá'", relata.

 

Con 6.15 por ciento de los hogares recibiendo remesas y apenas 1.25 por ciento con miembros que emigraron a Estados Unidos entre 2015 y 2020, Culiacán es considerado por el Consejo Nacional de Población (Conapo) como un municipio de intensidad migratoria baja.

 

Y sin embargo, la capital sinaloense es el séptimo municipio que más remesas captó en 2020, y ahora ya es el sexto: 370 millones de dólares el año pasado y 210 millones entre enero y junio de 2021, todo en medio de una pandemia que contrajo la actividad económica mundial.

 

Aunque parezca sorprendente, en el cenit de la crisis y el desempleo las remesas que llegaron a México rompieron récord al sumar el año anterior 40 mil 605 millones de dólares, y en el primer semestre de 2021 ya van 23 mil 647 millones, indican cifras del Sistema de Información Económica del Banco de México (Banxico).

 

Son 20 los municipios que concentran la quinta parte de los envíos, pero ninguno está clasificado como de alta intensidad migratoria. No obstante, sí existe algo común a buena parte de estos: son zonas con fuerte presencia del crimen organizado.

 

Encabezan la lista Tijuana, Guadalajara, Puebla, Morelia, Ciudad Juárez, Culiacán, León, Zapopan, Oaxaca, Monterrey y San Luis Potosí.

 

Esta coincidencia hace pensar a los especialistas que la mano del crimen podría estar detrás de ese mar de transferencias monetarias para blanquear dinero tras el cierre físico de las fronteras, por donde cruzaban el dinero en efectivo. 


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