El Barrio Chino de la CDMX da la bienvenida al Año Nuevo Lunar

Rebeca Marín

 

El Año Nuevo Chino llegó y, como cada ciclo lunar, el corazón del Centro Histórico volvió a teñirse de rojo y dorado. En la calle de Dolores, mejor conocida como el Barrio Chino, decenas de personas se congregaron para celebrar la llegada del nuevo año bajo el calendario tradicional asiático, en una fiesta que ya forma parte del mosaico cultural de la capital mexicana.

 

Desde ayer comenzaron las festividades, pero fue este día cuando el pasillo estrecho que conecta los restaurantes y tiendas orientales lució abarrotado. Familias completas, parejas jóvenes y grupos de amigos caminaron entre faroles rojos colgantes y adornos dorados que simbolizan prosperidad, fortuna y abundancia.

 

El sol caía con intensidad sobre el Centro Histórico. El calor se hacía sentir desde el mediodía y obligaba a algunos asistentes a buscar sombra entre los locales o cubrirse con sombreros y abanicos. Sin embargo, las altas temperaturas no impidieron que familias y parejas desfilaran por el estrecho corredor del Barrio Chino, deteniéndose en cada tramo para colocar la mirada en uno que otro producto de cada área. Entre risas y fotografías, el recorrido se convirtió en una experiencia tanto cultural como familiar.

 

A simple vista, el color predominante era el rojo. Muchos asistentes portaban sombreros en tonos escarlata con letras doradas infladas que anunciaban "Feliz Año Nuevo Chino". Otros optaron por máscaras de dragón, símbolo de poder, fuerza y buena suerte en la cultura china. Las risas, las fotografías y el sonido de música tradicional creaban un ambiente festivo que contrastaba con el ritmo habitual del Centro Histórico.

 

Entre los puestos improvisados y los comercios establecidos, vendedores ofrecían todo tipo de artículos relacionados con la tradición. Uno de los más solicitados fue el sobre rojo, conocido como hongbao. Comerciantes explicaban a los visitantes que en esta tradición se deposita un billete dentro del sobre y se regala a familiares o amigos como símbolo de buenos deseos, prosperidad y fortuna para el año que inicia. El color rojo representa protección contra la mala suerte y energías negativas, mientras que el dinero simboliza abundancia y éxito.

 

"Llévese su sobre para atraer la buena suerte", gritaban algunos vendedores mientras mostraban los paquetes decorados con caracteres chinos dorados. Niños y adultos escuchaban atentos la explicación antes de decidir cuánto dinero colocar en su interior.

 

También destacaban los colgantes que simulaban lingotes de oro o figuras asociadas con el horóscopo chino. En varios puestos se ofrecían amuletos en forma de caballo, elaborados en plástico dorado o metal brillante, que evocan prosperidad, energía y movimiento constante hacia el éxito. Cada artículo llevaba consigo una historia o significado que los comerciantes compartían con entusiasmo.

 

La gastronomía fue otro de los grandes atractivos. Algunos visitantes recorrían el pasillo con helados servidos dentro de un pan dulce en forma de pescado, elaborado con galleta suave y relleno cremoso. El pescado, en la tradición china, simboliza abundancia y riqueza, ya que su pronunciación se asocia con la palabra "excedente". Así, incluso el postre tiene un mensaje de buenos augurios.

 

Los restaurantes ofrecían desde rollos primavera y arroz frito hasta dumplings recién hechos al vapor. Las filas eran largas y el aroma de la comida se mezclaba con el incienso que ardía en algunos locales, reforzando el ambiente tradicional.

 

El pasillo, estrecho y decorado con faroles, se volvió un punto de encuentro. Muchos esperaban el espectáculo principal de la noche. Algunos asistentes comentaban que el desfile del dragón iniciaría a las 8 de la noche; otros aseguraban que sería un poco más tarde. La incertidumbre no disminuía el ánimo, sino que aumentaba la expectativa.

 

El tradicional baile del dragón es uno de los momentos más esperados de la celebración. Representa la llegada de la buena fortuna y la expulsión de los malos espíritus. Generalmente es acompañado por tambores y platillos que marcan el ritmo de los movimientos ondulantes de la figura multicolor, sostenida por varios bailarines.

 

Para muchos capitalinos, acudir al Barrio Chino durante el Año Nuevo Lunar se ha convertido en una tradición anual. Más allá de la comunidad china radicada en México, la festividad convoca a personas de distintas edades y contextos, interesadas en conocer y formar parte de una celebración que cruza fronteras.

 

Entre luces, máscaras, sobres rojos y el aroma de la comida, el Barrio Chino volvió a demostrar que la Ciudad de México es un espacio donde convergen culturas. Bajo un sol intenso que no logró frenar el entusiasmo colectivo, el nuevo año lunar inicia con esperanza y buenos deseos, y en esta pequeña calle del Centro Histórico, la fortuna se celebra con entusiasmo, color y un dragón que promete recorrer la noche capitalina. 

 
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