Fwd: La Barriada/Martín Aguilar/El hermano incómodo

Si bien es cierto que Nelson Francisco jamás fue el nene consentido de la familia Toledo Gutiérrez, también lo es que su detención —ocurrida el viernes pasado en la Ciudad de México— representa un duro golpe para el clan.

 

Ante la certeza de que estaba por ejecutarse una orden de aprehensión en su contra, Mauricio Toledo Gutiérrez, exdelegado en Coyoacán y dos veces diputado local y federal, huyó con su familia a Chile, lugar de nacimiento de sus padres y de su hermano.

 

Aunque Mauricio es mexicano por nacimiento, solicitó la ciudadanía del país andino para alejarse de lo que calificó como presuntas venganzas políticas, que en su contra ejercería el gobierno capitalino.

 

La estrategia no estaba equivocada, pues ha quedado claro que la 4T no se tienta el corazón para vengarse de sus enemigos y el exdiputado tenía una cuenta pendiente con Claudia Sheinbaum, a quien su equipo agredió en un acto de campaña por la Jefatura de Gobierno.

 

Sheinbaum ganó en 2018, pero el exdelegado entró como diputado federal del PRD, de donde brincó primero al Verde Ecologista y después al PT, donde se puso al servicio del pejismo.

 

Tenía la esperanza de que, como a todo el que brinca a Morena le son perdonados sus pecados, Claudia dejaría de perseguirlo. Lo logró durante tres años, y después buscó la reelección como diputado petista por Puebla, siendo el que más votos obtuvo.

 

A pesar de ello no pudo rendir protesta y, antes de que feneciera su fuero de la diputación anterior, en julio del año pasado decidió refugiarse en Chile y esperar allá que pasara la tormenta.

 

Fue seguido hasta tierras andinas, donde un equipo de abogados lo defiende de una petición de extradición hecha por México para que responda por acusaciones como enriquecimiento ilícito, entre otras.

 

Si la persecución judicial arreciaba, y era obvio que sus pecados no iban a ser olvidados, nadie se explica qué demonios hacía Nelson Francisco en la Ciudad de México, donde fue detenido.

 

Cierto que su hermano no debía tantas como Mauricio, pero todo el mundo tenía presente que, al menos de 2013 a 2018, cuando fue funcionario del Instituto Electoral del DF y que, estando ahí, fue grabado exigiendo moche en efectivo a los empleados.

 

Era obvio que el gobierno iría por cualquiera del clan que tuviera a su alcance para ajustar cuentas, y que Nelson Francisco tenía muchos flancos abiertos, como el de enriquecimiento ilícito, de lo que ahora lo acusan.

 

¿Qué hacía en la CDMX?, pues sólo él lo sabe, pero el hecho es que la Fiscalía para Delitos Cometidos por Servidores Públicos ya le armó un grueso expediente que le hará pasar una larga temporada en el Reclusorio Norte, donde ya duerme.

 

Pero si alguien cree que esa detención ablandará el corazón de Mauricio para que se entregue a cambio de su hermano, se equivoca. De hecho, el exdiputado aprovechó esa circunstancia para fortalecer su defensa contra el pedido de extradición.

 

Sólo basta echarle un ojo a su tuit, donde califica la detención de su hermano como una violación a la justicia y a los derechos humanos por parte del gobierno capitalino, confirmando la presunta persecución política hacia él y su familia.

 

El tratado de extradición entre México y Chile señala que no se podrá extraditar a nadie que sea perseguido por sus ideas políticas, que es lo que Mauricio alega. 


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