La Barriada/Martín Aguilar/No todo lo que brilla es oro

A más de un mes de efectuadas las elecciones y parte de su estrategia para recuperar la Ciudad de México, después de que la oposición les arrebatara más de la mitad del territorio, Morena prepara la integración de gobiernos espejo en las alcaldías perdidas. 


La estrategia, similar a la que el PRD operó tras la derrota de Andrés Manuel López Obrador contra Felipe Calderón en 2006, consiste en integrar un gabinete alterno, que sea una cuña para los alcaldes de oposición.

 

Esta acción sería buena si la intención de los morenos fuera asegurarse de que los gobernantes cumplan sus promesas, y que las comunidades mejoren en todos los sentidos. Pero, obviamente ésa no es la intención.

 

De lo que se trata es de que los "alcaldes alternos" recaben las demandas ciudadanas, las gestionen, procesen y eventualmente las resuelvan, sin que los gobernantes legítimos tengan participación.

 

Para ello —obviamente— contarán con el apoyo incondicional de los gobiernos local y federal, que llenarán de recursos y programas sociales a los gestores de Morena, a fin de dar soluciones e ir ampliando su clientela política.

 

La acción caminará en dos vías principales: por un lado se fortalecerá a los alternos de la 4-T, que estarían en condiciones de garantizar resultados. Y por el otro, harán quedar mal a los alcaldes de oposición, que no accederán tan fácil a esos apoyos.

 

Pero si no fuera suficiente, el gobierno capitalino tendrá la posibilidad de contener un poco la fluidez de los recursos públicos a los opositores, lo cual les dificultará el trato con proveedores, la realización de obras y el mejoramiento de los servicios.

 

Quienes encabezan las alcaldías espejo en la capital, serán designados en breve, y entre ellos habrán algunos aspirantes derrotados en los pasados comicios de junio, a fin de que puedan irse perfilando rumbo a la lucha territorial de 2024.

 

Serán algo así como unos gestores especiales, figura similar a los super delegados del gobierno federal, pero en chiquito, que operan en paralelo a los gobiernos de los estados para dispersar las ayudas y los programas sociales.

 

O sea, los que encabecen los gabinetes espejo en las alcaldías tendrán un poder alterno a los alcaldes de la ciudad, lo que está diseñado como un programa netamente electoral.

 

Aunque estos gobiernos operarán preferentemente en las alcaldías de oposición, los morenos tampoco estarán exentos, ya que se trata de ir construyendo a futuro candidatos afines al nuevo equipo que ya tomó las riendas de la CDMX.

 

Esto confirma la decisión de Palacio Nacional de hacerse cargo del rescate de la jefa de Gobierno, a fin de tratar de apuntalarla para una probable candidatura presidencial en 2024.

 

Es por eso que se afinan los cambios en el gobierno de Claudia Sheinbaum, que incluyen a la estratégica Secretaría de Gobierno, donde Martí Batres se aferra a ir, aunque siguen habiendo muchas dudas, sobre todo en lo relativo a sus lealtades.

 

Si llega él, sería la confirmación de que la 4-T no quiere nada con la clase media, que no vería nada bien la llegada de un porro. Si llega alguien de la cúpula. 


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