Látigo y garrote para los pobres que le exigen a Sheinbaum que cumpla con su deber

Por: Nancy Grajeda

De 2.7 millones de pobres que en la Ciudad de México había  en 2018, esta cifra ascendió a   3.9 millones en 2020; muestra que desnuda la realidad que se vive en esta gran urbe, "ejemplo de desarrollo y bienestar", pero sobre todo deja al descubierto que las políticas públicas implementadas por la jefa de Gobierno morenista, Claudia Sheinbaum, no han servido para erradicar la pobreza, vaya, ni siquiera han logrado disminuirla un poco o  ya tan siquiera atenuarla, sino que ha crecido dramáticamente; otro gran descalabro para Sheinbaum.

Esto no debería de sorprenderos, pues estos desatinos han sido recurrentes entre la corriente que ha gobernado la ciudad durante casi 24 años, esa que se dicen de "izquierda" pero que despacha con la derecha, porque pueden decir misa, pero aquí lo que importa son los datos claros y fehacientes, éstos hablan por sí solos, datos que  pésimos que  demuestran que morena no sabe gobernar.

 Todos sabemos que en 2018 lo único que hizo el partido que ondeaba banderas amarillas, fue ponerse un traje guinda y salir a pregonar como merolico a las calles que ya estaba renovado, que era otro y que con él todos gozarían del bienestar que proporcionaría el buen gobierno, que se erradicaría la corrupción, que sería desterrada de la tierra hasta la luna, ese mal al que tacharon como la madre de todos los vicios, aunque hoy vemos que en vez de erradicarse se volvió parte de su modus vivendi.

 Hoy, a tres años del gobierno de morena nos damos cuenta que solo cambiaron de color pero que su esencia sigue siendo la misma. Hoy, como desde el principio de su gobierno hace 24 años, no han hecho nada para sacar a la ciudad del rezago social en el que se encuentra sumida, dotando de servicios básicos sin distinción a todos los capitalinos.

En tan solo dos años del gobierno de Claudia Sheinbaum, el número de personas en pobreza extrema se incrementó en 169%, al pasar de 152 mil a más de 400 mil personas. Esto sin duda es resultado de su pésima política social.

Hace unos días se dio a conocer la Medición de la Pobreza 2020 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en donde se advierte un incremento de pobreza extrema, pobreza no extrema y pobreza moderada. A casi tres años del gobierno de morena,  nos damos cuenta que los programas sociales que tanto presume el  gobierno siguen sin dar resultados.

Estos gobiernos guindas, tanto federal como el capitalino parecen gallinas que acaban de poner un   huevo, cacaraqueando y presumiendo que los mexicanos tienen bienestar y que viven felices, pues todos recordamos que no hace mucho López Obrador dijo en una de sus mañaneras que había encontrado una mejor forma de medir el bienestar de la gente, a través de la medición de la felicidad, cosa realmente absurda que ya no sorprende que lo diga el inquilino de Palacio Nacional en su púlpito mañanero.

Pero pues, ¿En dónde está el bienestar social y la felicidad de la gente que tanto presumen? ¿Éstos son sus hechos, no palabras? Y en el caso de Claudia Sheinbaum, que va que vuela para ser un retrato fiel del señor López ¿Por qué no  es honesta y reconoce la realidad que a diario viven los capitalinos?

De acuerdo con el estudio del Coneval, en la capital del país existen más de 400 mil personas en situación de rezago educativo, que carecen de acceso a la seguridad social, a servicios básicos de vivienda, en la calidad y los espacios de vivienda y de acceso a la alimentación. Todos los grados de pobreza registran aumentos, esto quiere decir, en términos llanos, que cada vez hay más pobres en la ciudad y no solo por cuestiones económicas, ahora también por cuestiones sociales, por la falta de acceso a necesidades básicas como educación y vivienda.

Éste es realmente un panorama muy desalentador que desanimaría a cualquiera, sin embargo  no podemos darnos el lujo de desanimarnos, sino que debemos de sacar fuerzas de la flaqueza como dice el dicho, para seguir luchando al lado de nuestro organización, el  Movimiento Antorchista, para continuar nadando contra corriente y así poder llevar bienestar a miles de familias que se encuentran en pobreza y marginados de las autoridades.

Entre los pendientes que traemos consigo es ayudar a todas aquellas familias que han sido condenadas por las autoridades del gobierno capitalino a vivir de una forma cruel e inhumana, para ellos nos hemos dado a la tarea de gestionar la introducción de servicios básicos para decenas de colonias; a últimas fechas también, que el gobierno de Sheinbaum, respete el compromiso de apoyar con el pago de renta a 200 familias que fueron desalojadas por su gobierno del predio Tempiluli en Tláhuac, a quiénes el 24 de febrero del año pasado policías con órdenes expresas de la mandataria sacó a todas estas familias de su domicilio, con claro lujo de violencia, para luego demolerles sus hogares dejándolos en la calle.

Pero como era de esperarse,  la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum, la que se dice humanista  y sensible, solo ha dado la callada por respuesta a nuestras justas peticiones, o la represión, como la ocurrida el pasado lunes 16 de agosto en contra de una comisión de compañeros de Tláhuac,  que se dirigían a las oficinas de la mandataria en el Zócalo, para solicitar apoyos para  200 familias inundadas de aguas negras en esta demarcación, en la que por órdenes expresas de la jefa de Gobierno la  policía capitalina recibió a puñetazos y patadas nuestra manifestación, y nos impidió la llegada a la plaza de la Constitución. 

También, desde el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum, hemos solicitado además,  atención a las siguientes necesidades apremiantes como: Apoyo para pago de renta de las 200 familias desalojadas por su gobierno del predio Tempiluli,  vivienda para familias humildes de la capital, agua potable y drenaje y regularización  de colonias. 

Pero  no hay respuesta a nada por parte de la mandataria, que ve la inconformidad de los capitalinos y no le importa, sino que continúa pavoneándose en sus burbuja de felicidad como si nada malo pasara, al contrario, mantiene su política de represión y de cero soluciones para todo aquel que le exige que cumpla con su deber, al que hay que acallar a través del látigo y el garrote. 

Sin embargo, quiero dejar muy en claro que la lucha  del Movimiento Antorchista es justa y representa a todos los desfavorecidos de la capital del país, por eso no desistiremos de seguir llevando mejores condiciones de vida a los más pobres. Sabemos que tarde o temprano estaremos condenados al éxito. ¡Adelante, hasta triunfar! 

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