La Barriada/Martín Aguilar/Circo, maroma y teatro

Luego que el fin de semana pasado, se celebrara la consulta popular para enjuiciar a ex presidentes y como ya habíamos dicho en este espacio que todo resulto todo un circo y a pesar de que se quedaron a más de 30 millones de votos de la meta, y de los videos que muestran a simpatizantes de Morena retacando de boletas las urnas en las mesas de recepción, ese partido y sus gobernantes califican como "todo un éxito" la primera consulta ciudadana.

 

Habría que ver cuál es su concepto de "éxito", porque la propuesta vino directamente de Palacio Nacional y la 4T apostaba a que el pueblo bueno se volcaría sobre las mesas para exigir castigo a los expresidentes de México emanados del PRIAN.

 

Bueno, no a todos, menos a Luis Echeverría, cuyas políticas que llevaron a México al fracaso se volvieron a poner de moda. No fue incluido en la lista de los morenos, a pesar de ser señalado como el responsable de las masacres estudiantiles de 1968 y 1971.

 

Seguro que quienes fueron víctimas de esa brutal represión —muchos de ellos actuales militantes de Morena— no estarían nada conformes con que Echeverría haya quedado fuera del escrutinio de la sociedad.

 


Quizá porque Mario Delgado, líder nacional de ese partido, ni siquiera había nacido cuando los estudiantes de la UNAM y del Politécnico fueron masacrados.

 

A pesar del fracaso, Delgado y sus huestes quieren aprovechar el Sí ciudadano para crear no sólo una Comisión de su Verdad, sino el Tribunal de los Pueblos que juzgue y condene los malos funcionarios del pasado.

 

Como tema propagandístico y herramienta distractora está muy bien, pero como elemento para hacer justicia a las víctimas no funciona para nada, pues, en todo caso, tendrían que desaparecer las fiscalías de Justicia y los tribunales, que son los encargados de aplicar la ley.

 

Si no han investigado a los expresidentes es porque las autoridades no les han fincado ninguna responsabilidad y mucho menos han presentado prueba alguna por los presuntos delitos que podrían haber cometido.

 

Si Delgado en realidad busca justicia para las víctimas, bien podría empezar por instruir a su bancada en San Lázaro —donde fue el coordinador— a que no protejan a los diputados Mauricio Toledo y Saúl Huerta, a fin de que sean desaforados y enfrenten la ley.

 

Ambos aliados de Morena han podido librar las acusaciones de enriquecimiento ilícito y de violación a menores, respectivamente, amparados en el fuero legislativo que los aliados de la 4T se han negado a quitarles, a pesar de que ya hay un dictamen para ello.

 

Por eso a los morenistas no se les puede tomar en serio, pues buscan hacer "justicia selectiva" para atacar a sus enemigos políticos y proteger a sus aliados. ¿O a poco irían contra Manuel Bartlett, por ejemplo, por todo lo que tuvo que ver con el neoliberalismo?

 

¿O exigirán investigar a Eréndira Sandoval y a los parientes cercanos a Palacio Nacional para que el pueblo los enjuicie por enriquecerse inexplicablemente?

 

El Tribunal de los Pueblos es otra vacilada de la 4T, que sólo quiere un nuevo juguete para echar la culpa de todo lo malo a los gobiernos del pasado.


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